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ENTREVISTA | ANDRÉS GOTEIRA

Actualizado: 17 de oct de 2019



Como espectadores de cine, no existe una mejor sensación que la de descubrir una de esas películas que no se parecen en nada a lo que estamos acostumbrados a ver. De esas que nos hacen reflexionar y sorprendernos y que, sobretodo, no nos dejan indiferentes. Es el caso de "Dhogs", ópera prima del director y guionista gallego Andrés Goteira. El año de su estreno (2017) la cinta consiguió nada menos que 13 de las 17 nominaciones a las que optó en los Premios Mestre Mateo, además de haber sido seleccionada en festivales como BAFICI o Sitges.


¿Cómo empieza la travesía de un ingeniero de telecomunicaciones en el mundo del cine?

O al revés, ¿cómo hago teleco gustándome tanto el cine? Supongo que el círculo social o alguna onda conservadora me inclina hacia las telecomunicaciones. No me atreví a decirles a mis padres que me marcharía a estudiar cine, no lo sabía explicar en aquel entonces. Por otro lado, tener formación de ingeniero seguro que me ha ayudado. Para hacer cine hay que ingeniárselas mucho.


¿Siempre fue tu objetivo?

Mi sueño, sí. Sientes algo que te dice que puedes hacerlo bien y que debes intentarlo. En eso estamos.


¿En cuántos proyectos participaste antes de lanzarte a por tu primer largometraje?

Hicimos unos 6 o 7 experimentos pequeños, con un simple storyboard como guion. Rodamos en mi pueblo (Meira) con mis amigos de siempre. Jugábamos a producir pequeñas historias. Aprendimos mucho con eso. Ellos, mis amigos, son los productores de "Dhogs", los de siempre.


¿Cuánto tiempo dedicaste a escribir el guion de “Dhogs”?

Seis meses exactos, en una cafetería de Edimburgo, el Ryan’s Bar. Trabajé allí un año entero, en la noche de un Hostel gigante, el Caledonian backpackers. Fue genial aquella experiencia, me sentía guionista sin serlo y disfrutaba mucho escribiendo y estructurando. Solo escribía dos horas al día y la historia realmente la imaginaba en las noches, cuando trabajaba en el Hostel; al llegar al Ryan´s lo escribía. El final de "Dhogs" surgió pasando la fregona a la cocina comunitaria, a las cuatro de la mañana, es así de real.


La película no es solo una mezcla de géneros sino también una mezcla de estilos que nos recuerda a autores tan diversos como Clint Eastwood, David Lynch, Alan Resnais o Wes Craven. ¿La decisión de hacer un guion tan polivalente era meditada o surgió mientras lo escribías?

Mientras lo escribía. La historia surge de un hombre-conejo que vive en la nada, después escribo hacia atrás creando los demás personajes y sus historias. Ahora, con mi nuevo guion, descubro que no puedo escribir sin todos esos referentes, busco en sus esencias para generar las mías, es algo así, no logro explicarlo bien. En cada secuencia estoy seguro que hay algo de algún autor/autora, después lo remuevo a mi manera. No puedo evitarlo. Me engancho a un momento visual que me parece muy potente y luego escribo rodeando eses momentos. Así me pasa en mi nuevo guion: un hombre se tira al vacío y muere, luego surge su variación.


Podríamos considerar a “Dhogs” como una película de culto teniendo en cuenta lo que se aleja del estándar comercial a nivel nacional. ¿Estás de acuerdo?

Quizás sea demasiada etiqueta. Hicimos una peli que está en los márgenes, muy pequeña, con muy poco dinero. Está bien eso de formar parte de la lucha por tener un cine rico y diverso. Creo que tenemos que intentarlo más veces y en mejores condiciones para poder ser dueños de una peli de culto. Ahora pienso que ha sido un proyecto genial que nos ha regalado muchas cosas y creo que se merece que sea visto. Ojalá la vea mucha gente, y que la quieran y que la odien a partes iguales.


¿Te gustaría continuar con este estilo más underground o no cierras la puerta a poder afrontar un proyecto más comercial, con todo lo que ello conlleva?

Ambos, y mezclarlos tanto que no se descifre bien en que lado juega. Confío en poder hacer algo con alma y que viaje muy profundo, y al mismo tiempo que excite a los cerebros, como el azúcar.


Se puede apreciar a lo largo de la historia una dura crítica al comportamiento humano en los distintos personajes. ¿Consideras que el cine siempre ha de ser necesariamente crítico?

El cine debe ser algo estimulante, algo emocionante, que tu cerebro no quiera volver a la realidad, que desee quedarse en esa experiencia más tiempo, reflexionando, generando… Lo puedes atacar desde lo crítico o desde lo onírico, lo extraño, lo entrañable… Me gusta el cine que te cambia por dentro.


Durante la producción del film, bien por falta de experiencia o por algún otro motivo, ¿hubo alguna decisión que a posteriori te arrepentiste de haber tomado?

Tomamos buenas decisiones pese a nuestra nula experiencia en cine. Seguro que en la distribución pudimos hacerlo mucho mejor. Siento necesario ir de la mano con un productor ejecutivo con mucha experiencia, desde el principio. Pero nuestra película surgió de una necesidad inconsciente, no sabíamos ni qué era un productor ejecutivo. Queríamos hacer una película con 20.000€ y al final fueron 150.000€, todo nos superó.

Supongo que rodar una secuencia que al final no se montó en la película fue una mala decisión, pero las malas decisiones son aprendizajes para el futuro. Es bonito que la vida te ponga a decidir, mal o bien.


Cada vez es más habitual ver a directores y directoras que deciden rodar sus películas en su idioma materno. Podemos verlo con Carla Simón en “Estiu 1993” o con Paul Urkijo en “Errementari”. ¿Cuál fue tu motivo para rodar “Dhogs” en gallego en lugar de en castellano?

No lo pensamos mucho. El guion estaba escrito en gallego, por inercia. Hablamos gallego en nuestra vida diaria y era lo lógico. Rodarlo en castellano nos resultaría un poco extraño. Aunque entiendo que la industria pueda forzar el proyecto a los idiomas de masas.


Precisamente por el idioma, ¿tuviste algún problema a la hora de distribuir el film?

Te encuentras barreras, sí. No fue nuestro fuerte la distribución. No se cuál fue el gran problema, pero nuestra falta de experiencia, seguro. Todo proyecto de este tipo necesita un gran consejero. Nosotros fuimos unos locos.


Después de “Dhogs” te has metido de cabeza en más proyectos, algunos muy ambiciosos y otros más accesibles. Parece evidente que quieres dedicar tu vida al cine, pero ¿cuál sería tu objetivo a largo plazo? ¿Dónde o cómo te gustaría verte dentro de, digamos, quince años?

Dirigiendo películas. En estos momentos es lo que siento que debo hacer. Pienso que puedo llegar a crear atmósferas interesantes, ojalá tenga la posibilidad de probarme. El cine no permite muchas pruebas. Las pinturas, la literatura o la música permite probarte, muchas profesiones permiten probarte, esta es de las pocas profesiones que no dejan mucho margen.


¿Qué referencias (tanto cinematográficas como de cualquier otro tipo) tenías en mente a la hora de preparar la película?

Al final del guión escribí una lista de 20 películas, un pintor y un escritor. Estes dos últimos eran Vettriano y Murakami. Las películas podrían ser muchas más. La primera era “Sin perdón” de Eastwood, también estaba Leox Carax, Gaspar Noé, Haneke, Tarantino, los Coen, Sofía Coppola… Para mí las referencias son las esencias de sus autores.

A lo largo de mi viaje con la película sacaron referentes que no conocía, y fueron bastantes. Nombras a Alan Resnais y creo que no he visto nada de él, y a Wes Craven no lo tenía presente para nada. Curioso...


¿Hay alguna película que siempre recomiendes a las personas de tu entorno?

"Sin perdón" de Clint Eastwood. Desde hace mucho tiempo que recomiendo esa película. También recomendaría alguna película más radical, pero en esos momentos me vengo atrás y me quedo callado, por no perder amistades. Me gusta también recomendar los detalles de las películas.


¿Cuál ha sido la última película que has visto que te haya sorprendido y por qué?

"Lux Aeterna" de Gaspar Noé. Es su último trabajo, un mediometraje de 52 minutos. Me sorprenden las interpretaciones, la calidad, la imagen, la curva ascendente con destino a la locura. Pero lo que más me sorprende es que ¡tenía un guion de 3 líneas! Me gusta que quiera rodar con sus amigos y divertirse haciendo películas grandes y pequeñas, así fue.


¿Algún consejo para los alumnos de la Escuela de Guion?

Que no se dejen llevar por lo que pida la industria, que se sientan libres. Las historias en cine no deberían tener ningún tipo de fórmula. En teoría, el cine es un arte y el guion es una parte importantísima de ese arte. Hay que divertirse y compartirlo.


Podéis disfrutar de "Dhogs" en Filmin.

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